Cuando tu hijo es alérgico a algún alimento
Celiaquía, alergia al huevo, al pescado, al jitomate, a la lactosa… Aquí te resolvemos tus dudas más frecuentes.
Si es alérgico a la lactosa
Es muy importante diferenciar la alergia a las proteínas de la leche de vaca y la intolerancia a su principal azúcar, la lactosa. La alergia a las proteínas de la leche puede desaparecer, o al menos minimizarse, con el paso del tiempo, y la intolerancia a la lactosa puede ser transitoria o definitiva.
En general, cuando se tiene una diarrea, que al fin y al cabo es un trastorno del intestino, se produce una destrucción de la mucosa intestinal, en la que se fabrica la lactasa, que es la enzima que se ocupa de la absorción de la lactosa, alargando la diarrea. No ocurre así con el yogur, ya que en él la lactosa (por acción de las levaduras) no existe (se escinde en dos moléculas diferentes), por lo que “se digiere” mucho mejor que la leche y otros derivados lácteos si hay diarrea.
En el caso del niño, si cada vez que toma leche se produce un episodio diarreico, se puede pensar que tiene una intolerancia (una mala absorción) a la lactosa. Si es transitoria o definitiva, solamente el gastroenterólogo pediátrico será quien lo determine mediante las pruebas pertinentes.
Si es alérgico al huevo y al jitomate
Las alergias a alimentos tienen tendencia a desaparecer, salvo la de los frutos secos, que puede no desaparecer nunca. Generalmente se suelen iniciar los alimentos hacia los tres años, administrándoles una muy pequeña cantidad, con la sorpresa, muchas veces, que ya no hacen ningún tipo de reacción.
Si es alérgico al gluten
Ante una diarrea crónica, que hace sospechar enfermedad celíaca (por intolerancia al gluten) viene dado por la positividad de los anticuerpos antigliadina, antiendomisio y antitransglutaminasa, y, ante la duda, la práctica de una biopsia intestinal, en el duodeno, por endoscopia. El hecho de la mejoría ante la retirada del gluten va a favor de celiaquía, si bien, las causas de diarrea crónica son muy variadas.
Si es alérgico al trigo y a la proteína de vaca
La alergia a las proteínas de la leche de vaca no tiene más tratamientos que la eliminación de esas proteínas, sobre todo la caseína, mediante la utilización de hidrolizados de leche, más o menos completos, según la intensidad de la alergia. El mismo tratamiento corresponde a la alergia/intolerancia a la proteína del trigo, el gluten. Hoy en día hay muchísimos alimentos en cuyas etiquetas se especifica “sin gluten”, que pueden ser los sustitutos del trigo.
Si es alérgico al pescado
Lo que cuenta más a la hora de diagnosticar una alergia o una intolerancia son los síntomas, más que análisis y pruebas, que no sean los provocados, que consisten en que, en un lugar especializado, le administren pequeñas dosis del alimento sospechoso, aumentando la cantidad poco a poco y valorando la respuesta. En los análisis de alergia a alimentos pueden aparecer resultados falsos negativos y falsos positivos. Muchas alergias alimentarias se superan con el paso del tiempo, habiendo muchos niños que, llegado un momento, dejan de reaccionar ante el o los alimentos hasta entonces responsables de su alergia.
¿Te acabas de divorciar? Tu hijo podría tener estas conductas
Regresiones, rebeldía y hasta bajo rendimiento escolar son algunas de las conductas que puedes observar en tu hijo después de una separación.
La separación de una pareja no siempre se da en buenos términos. En realidad, un gran número de divorcios acaban con más pleitos de los que ya había entre la pareja, entre estos, la pelea por la custodia de los hijos.
De acuerdo con el psicoanalista Juan Pablo Brand, docente e investigador de la Universidad Intercontinental, “aunque se habla mucho de los divorcios pacíficos y de mutuo acuerdo, en realidad son excepcionales. Toda separación detona una batalla, particularmente cuando hay hijos de por medio”.
¿Qué está sintiendo?
Las conductas que presentan los niños de padres divorciados son una forma de defensa, de protección para evitar el mal momento que viven, cargado de angustia, sufrimiento y hasta culpa. Debido a ello, después de una separación o un divorcio tu hija o hijo puede:
- Reprimir su ansiedad o sentimientos depresivos y presentar síntomas psicosomáticos, señala el psicoterapeuta Juan Pablo Brand.
- Fingir que nada pasa, o bien, mostrarse callado, triste o ansioso, pues las discusiones y los cambios en la organización familiar repercuten en su estabilidad emocional.
Regresiones
De repente tu niño que ya controlaba esfínteres por la noche comienza a mojar la cama. También hay pequeños que empiezan a hacer berrinches nuevamente. Hay niños que vuelven a presentar miedos nocturnos y quieren dormir con la madre o el padre. O pequeños que vuelven a usar artículos propios de bebés, como chupones, mamilas o “cobijitas”.
¿Qué hacer? Si tu pequeño está sufriendo regresiones, evita regañarlo. Por el contrario, trata de que tu hija o hijo exprese lo que está sintiendo. Escúchalo. Ten paciencia y comprensión. Explícale que ellos no son culpables de la separación entre mamá y papá. Asimismo, trata de evitar discutir frente a ellos. “Los padres deben ostentar toda su empatía parental para cuidar a los hijos del mayor número de embates que puedan experimentar en el proceso de divorcio y darse el tiempo para escucharlos y sostenerlos”, de acuerdo con Juan Pablo Brand.
Rebeldía
De ser un niño tierno y cariñoso, ahora tu peque se molesta por todo y gran parte del día está enojado. Se ha vuelto “contestón” y grosero. De acuerdo con los expertos, la rebeldía puede ser una forma de expresar dolor, confusión y frustración ante la ruptura del núcleo familiar. La sensación de pérdida, el miedo al cambio y la incertidumbre sobre el futuro pueden generar emociones intensas que el niño no sabe cómo manejar.
¿Cómo ayudar? En la medida de lo posible brinda a tu niña o niño un entorno seguro y comprensivo. Permite que exprese sus sentimientos y, si es necesario, busca apoyo emocional para que toda la familia pueda afrontar el proceso de separación.
Problemas de sueño
Los problemas para dormir son una conducta frecuente que suelen presentar algunos niños después de vivir el divorcio de sus padres. Por eso, si observas que tu hija o hijo duerme más de lo normal o no puede conciliar el sueño, valdría la pena tratar de platicar y lograr que pueda externar sus preocupaciones.
De acuerdo con los Manuales MSD, los problemas de los niños para conciliar el sueño pueden deberse a su interés por controlar aspectos de su entorno. Los conflictos entre padres que terminan en divorcio les pueden generar estrés emocional.
¿Qué hacer? Toma en cuenta que los trastornos del sueño son temporales y con frecuencia no necesitan tratamiento. Trata de continuar con la rutina habitual de tu niña o niño para la hora de dormir. Y no permitas que tu hija o hijo se duerma en tu cama, ahora que mamá o papá ya no está.
Asimismo, mantén una higiene del sueño: evita pantallas dos horas antes de que tu peque se vaya a acostar y realiza alguna actividad relajante para antes de dormir. Meditar es una buena idea.
Bajo rendimiento escolar
De ser una niña o niño con un buen rendimiento escolar comienzas a observar que sus calificaciones bajan de manera considerable. La situación emocional y el estrés generado por la ruptura familiar pueden dificultar la concentración del pequeño e impactar en su capacidad para aprender. Los niños pueden sentirse culpables por la separación o estar pensando en cómo ayudar a sus padres para que estén juntos nuevamente.
¿Cómo ayudar? Es fundamental ofrecer al niño un entorno seguro y de apoyo emocional para minimizar estos efectos y fomentar su éxito escolar. Aunque la separación sea definitiva, los hijos necesitan un ambiente familiar equilibrado en el que prevalezcan el respeto, la comunicación, el apoyo y el amor incondicional y no interfieran los problemas entre los padres con el aprendizaje y el rendimiento escolar.
Volar con niños: todo lo que debes saber
La plataforma digital de viajes Booking.com y la psicóloga Patricia Ramírez @patri_psicologa, nos ofrecen un decálogo con los mejores consejos para un viaje con niños sin “turbulencias”.
Genera expectación y comparte información útil
Háblales de la experiencia completa y no escatimes en detalles sobre el aeropuerto y el vuelo en avión. Completa esta aproximación con información útil y consejos que les puedan ser de ayuda: “Habrá momentos de espera, quizás tenemos que hacer fila, pero cada vez estaremos más cerca de nuestro destino…”
El cerebro disfruta más con la preparación previa al viaje que con el viaje en sí, así que es una oportunidad única para hacerles vivir los preparativos y el trayecto como parte especial del viaje. ¿Algunas ideas?
- Concurso para ver quién aguanta más tiempo sin reír durante la fila.
- Tour por el aeropuerto para ver los diferentes aviones desde el cristal y encontrar diferencias y similitudes.
- Una vez en el avión, simula que están en una nave espacial y pídeles que se abrochen los cinturones porque la misión va a comenzar.
Enseña a tus hijos técnicas de respiración y meditación
Para que puedan relajarse en el avión, las semanas previas a un viaje, enséñales y practica con ellos técnicas de respiración o ejercicios de meditación. Hay múltiples aplicaciones, podcasts y videos online con meditaciones específicas para niños, que pueden practicar en familia. Puedes guardar este contenido en el celular y reproducirlo en el avión como apoyo para que estén más calmados.
Juega con ellos en el aeropuerto
Toma una actitud activa y opta por actividades que ayudan a los niños a focalizar su atención en experiencias agradables y placenteras. Actividades como rompecabezas, mandalas, libros con pasatiempos o cuadernos para colorear son opciones sencillas para llevar contigo y que les ayudarán a entretenerse y divertirse.
Mantén una mentalidad positiva
Es completamente normal y sano que un niño se mueva, desee explorar, sea curioso, haga preguntas, y también que se queje o esté cansado. No olvides que son niños, y no adultos. Centra tu atención en atenderlo desde la calma, mostrando comprensión por su conducta, y deja de lado los nervios y los regaños.
Ponle ropa cómoda para que esté a gusto
Un pants y unos tenis fáciles de quitar siempre son una combinación ganadora. El objetivo principal es que estén cómodos, y no tanto que vayan a la moda. Si tienes hijos pequeños, es probable que suban los pies al sillón, y en este caso, unos zapatos con velcro pueden ser un buen aliado.
Fomenta su curiosidad
Aunque los adultos no tengamos respuestas a todo, y muchas preguntas puedan ser un reto, es importante que los animes a ser curiosos y, sobre todo, que los escuches. ¡Verás qué salidas tan divertidas tienen! Si hay alguna duda que no puedas resolver, juega con él o ellos a pensar soluciones, o pregunta a algún miembro de la tripulación para conocer la respuesta.
Volando y jugando
No solo es importante el equipaje, sino también preparar una mochila con juegos y elementos para entretenerse durante el vuelo. La selección de juegos en casa la puedes hacer junto a tus hijos, y que sean ellos los que decidan cómo quieren divertirse en el aire. Algunas opciones son una apuesta segura: dibujos, libros, mesas de juego portátiles, libretas con stickers, manualidades, etc.
Presta atención a sus oídos
Para aliviar las sensaciones extrañas que la presión les puede generar en los oídos, puedes consultar al pediatra. Si son niños mayores, masticar chicle les ayudará. Y en el caso de los niños pequeños, beber agua, tragar saliva o probar un dulce los hará sentirse mejor.
Pregúntales su opinión sobre cómo sería su vuelo ideal
Pregúntales a tus hijos qué les gusta hacer cuando viajan en avión, cómo sería su avión perfecto o a dónde les gustaría volar. A los niños les encanta que los tomemos en cuenta, pero a veces subestimamos sus ideas por el mero hecho de ser niños.
Su amuleto también sube a bordo
Cuando el entorno no es familiar y hay que desplazarse de forma rápida, tener un objeto familiar al que tienen apego los ayuda a sentirse más seguros y los relaja. Puede ser un trapo, un conejo de peluche, un chupón o sus galletas favoritas, todo ayuda para que se sientan como en casa.
Su amuleto también sube a bordo
Cuando el entorno no es familiar y hay que desplazarse de forma rápida, tener un objeto familiar al que tienen apego los ayuda a sentirse más seguros y los relaja. Puede ser un trapo, un conejo de peluche, un chupón o sus galletas favoritas, todo ayuda para que se sientan como en casa.
Enseña a tus hijos a cuidar el agua con estas ideas
Si quieres que aprenda a ahorrar agua, olvida los sermones y predica con el ejemplo.
Lo primero que tiene que saber una niña o niño es que sin agua no habría vida. Este líquido es vital para el ser humano y todos los seres vivos que habitamos el planeta Tierra. Una persona no podría vivir más de una semana sin beber agua. De ahí la importancia de cuidarla.
¡Aguas, no la riegues!
Las nuevas generaciones son conscientes de las acciones indispensables que tienen que realizar para ahorrar este vital líquido. A nosotros, como mamás y papás, nos toca enseñar con el ejemplo. De nada servirá dar sermones sobre cómo cuidar el agua, si tus hijos observan todos los días cómo las desperdicias cuando lavas tu carro o te lavas los dientes. Con los siguientes consejos es posible concientizar a tus hijos sobre el cuidado del agua, pero, sobre todo, enseñarles qué hacer para ahorrarla. Toma nota.
Invita a tus niños a reflexionar
Brinda a tu niña o niño información que lo haga reflexionar sobre la importancia y el cuidado del agua. Durante una charla casual puedes decirle: ¿Sabías que para hacer una playera de algodón son necesarios 135 garrafones de agua y que para hacer 500 hojas de papel se tuvieron que utilizar 500 garrafones? Invita a tu peque a pensar sobre el consumo responsable y los beneficios de reciclar.
La llave del agua siempre cerrada
De acuerdo con el Fondo para la Comunicación y Educación Ambiental se calcula que para el año 2025 la disponibilidad global de agua dulce per cápita descenderá a 5 mil 100 metros cúbicos por persona al año. Tus niños no entenderán estas cifras (para los adultos también es difícil comprenderlas); lo que sí van a comprender es que este recurso es limitado y la escasez de agua no es algo del futuro, sino un problema actual ¿Qué hay que hacer? Cuidarla. Evitar fugas de agua en nuestra casa. Cerrarle a la llave al lavarse las manos o dientes para evitar que se desperdicie.
Toma acciones en familia
Para la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, una familia de cinco personas puede ahorrar hasta 40 litros de agua al día, si:
- Lava pisos y ventanas utilizando una cubeta de agua. Usa cepillos y franelas para remover la mugre. No lo hagas sólo con la fuerza del agua.
- Utiliza productos biodegradables para poder reutilizar el agua en el jardín.
- Aprovecha las descargas de la lavadora para asear el baño, patio o banquetas.
- Lava el automóvil con cubeta y franela. Evita utilizar manguera.
- Baña al perro en una tina pequeña y reutiliza esa agua en el lavado de banquetas.
¡A bañarse en 5 minutos!
Según datos de la Organización Mundial de la Salud se gastan 20 litros de agua por cada minuto de ducha. Y en promedio, una persona tarda en bañarse lo que equivale a usar 200 litros de agua. Para que el impacto medioambiental sea menor es recomendable darse un regaderazo en 5 minutos; de esta forma se pueden ahorrar 100 litros de agua. Otra de las cosas que puedes hacer, y enseñar a tus hijos, es cerrar la llave al enjabonarse. También, puedes:
- Hacer el reto de bañarte en 5 minutos (o lo que dure una canción de más o menos ese tiempo).
- Colocar una cubeta para recolectar el agua fría mientras sale la caliente, cuando te vayas a bañar. Utiliza esa agua después para reglar las plantas o limpiar la casa.
- Procurar usar shampoo y jabón en cantidades moderadas para que gastes menos agua.
¿Qué más pueden hacer?
Otras de las recomendaciones que propone la Fundación Aquae para ahorrar agua, son:
- Lavar los platos después de la comida
- No dejar correr el agua mientras te lavas la cara o las manos
- Utilizar un vaso para lavar los dientes
- Usar jabones y shampoos biodegradables para el aseo personal y de la casa
Juegos de mesa para niños de 3 a 5 años
Te contamos sobre las consideraciones que deben tener como padres, antes de proponer a tus pequeños un juego de mesa en familia o con amigos.
Para que los juegos de mesa para niños cumplan con su función y se aprendan nuevas destrezas, hay que seleccionar el juego cuidadosamente, viendo que se adapte a su edad, para que la dinámica del juego no resulte muy compleja. A continuación, te enumeramos una serie de características básicas que los juegos de mesa deben cumplir para los niños de tres a cinco años:
- Que tenga reglas sencillas y fáciles de entender. Es importante que, cuando selecciones el juego, éste no sea muy complejo. Los niños, a esta edad, no están capacitados para comprometerse con actividades que requieran reglas complicadas.
- Que no tenga piezas pequeñas. Piensa que a estas edades, los niños tienen las manos pequeñas y que aún no coordinan muy bien. Siempre será mejor que selecciones juegos con piezas fáciles de manipular. Además, si son muy pequeñas, existirá el riesgo de atragantamiento. Será importante, en cualquier caso, que haya siempre la figura de un adulto supervisando la dinámica del juego y ayudando al pequeño para que el juego siga adelante.
- Que no requiera de lectura. A esta edad, los niños aún están en edad preescolar, por lo que no tendrán esta destreza, que normalmente se adquiere a los seis o siete años. El juego, entonces, no debería basarse en la lectura, aunque sí que es recomendable que vayan iniciando a los pequeños en la identificación de algunas letras y números.
- Que tenga una duración corta. Los juegos de larga duración no entretienen a los niños. Es importante que le propongas juegos que no sean muy extensos, para que puedan disfrutarlos más. Mejor, breve y divertido, que muy largo y tedioso.
- Que incluya personajes. A los niños les fascinan las historias exóticas con personajes fantásticos. El juego es una de las actividades favoritas de los niños y, si además en ellos aparecen personajes de este tipo, la actividad será mucho más productiva, amena y entretenida.
Ideas divertidas
En el mercado, podemos encontrar un sinfín de juegos para niños. La primera tarea de los papás consistirá en comprobar que el juego que vayan a comprar se ajuste a la edad de su hijo. Para niños de tan temprana edad, los rompecabezas sencillos son siempre una opción ideal, por ejemplo. Se recomiendan los de madera, con piezas grandes, para que puedan manipularlas con facilidad y no se rompan. A medida que vayan creciendo, podrás ir aumentando el nivel de dificultad de este juego.
Los rompecabezas son, sin duda, la opción más recomendada, porque los hay de mil tipos distintos y son muy útiles para fomentar el aprendizaje de letras, números, colores, animales e incluso sencillas palabras en inglés.
También puedes sentarte con el pequeño en la mesa y utilizar marionetas de dedo y hacer un poco de teatro: ponle a él también su personaje favorito e invítalo a que lo interprete. Te recomendamos que tus personajes interactúen con los suyos, y entablen conversaciones para crear una posible y divertida historia.
Otra idea fantástica, por muy sencilla que suene, es preparar una mesa llena de colores, plastilinas, hojas y plumones para que el niño despliegue toda su creatividad e imaginación dibujando y creando formas y composiciones.
Por último, también puedes comprar algún sencillo juego de rol, como aquellos relacionados con una carta que propone una sencilla y divertida actividad, como poner cara alegre, saltar cuatro veces o imitar a una vaca. Se trata de un juego perfecto para pasársela en grande e introducir fácilmente a los niños en el mundo de las reglas del juego.
También te puede interesar

Smoothies saludables para niños
Te decimos cómo prepararlos.

Ver bien para rendir mejor en la escuela
Claves para tener una buena visión.



Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.